El paralelismo del amor en El Viaje más largo

CINTILLO cronicaANA GARCÍA.  Las adaptaciones de las novelas de Nicholas Sparks, siempre suelen tener una buena aceptación entre el público más joven. Y sobre todo, en el femenino. Con un elenco de lujo,(Scott Eastwood, Britt Robertson, Alan Alda, Oona Chaplin o Jack Huston), El Viaje más largo, estrenada hace un mes en EE.UU, llegó a nuestros cines el pasado 8 de mayo y ha sido el segundo mejor estreno del fin de semana (147.000 espectadores), tan solo superado por el filme Vengadores (448.000) según datos de Rentrak.

Si tuviéramos que encontrar la premisa principal de la película sería muy fácil: “sin sacrificio no hay amor, pero si lo haces, merecerá la pena”. El Viaje más largo es una película muy interesante desde el punto de vista del análisis en los cambios en la mentalidad de las parejas y que queda perfectamente reflejado en el filme. 

Cartel de la película

Cartel de la película

El Viaje más largo, cuenta la historia de dos jóvenes que se conocen casualmente y surge una bonita historia de amor. Luke (Scott Eastwood) es un jinete de rodeos que tras una grave lesión vuelve a competir la noche en la que Sophia (Britt Robertson), una estudiante de arte de último curso, acude a ver el espectáculo al que no quería ir. La historia se desarrolla cuando casualmente esa misma noche vuelven a coincidir en un bar y entablan una conversación. Quedan en llamarse y aunque en un primer momento Sophia no le coge el teléfono finalmente le llama. La idílica cita marcha bien hasta que Sophia le dice que en un mes partirá hacia EE.UU. para cumplir su sueño, hecho que trunca las expectativas del joven jinete. Pero su historia se ve alentada por las vivencias de un anciano al que rescatan tras un accidente cuando regresaban a casa y con el que sobre todo Sophia crea un vinculo muy fuerte. La mayor preocupación de Ira es que coja una caja del coche donde guarda cientos de cartas de amor. Sophia, que aguarda en el hospital para devolverle la caja, acaba convirtiéndose en una persona muy importante para Ira, quien disfruta de su compañía mientras la joven le lee las cartas que escribía él mismo al ya fallecido amor de su vida, Ruth.

La película por tanto, desarrolla dos historias de amor paralelas cada una en una época distinta. A través de flashback conocemos la historia de Ira y Ruth, ambientada en la década de los cuarenta quienes se conocen y se enamoran, también por casualidad, pasando a ser esta la historia que más engancha al espectador. Esta historia que vamos conociendo a través de la lectura de las cartas servirá de inspiración a Sophia para luchar por el amor de Luke pese a ambos pertenecen a mundos muy distintos. Además, es interesante la evolución de Sophia, quien acaba encontrando en Ira, una vía de escape cuando las cosas con su novio Luke se complican.

Pero resulta curioso ver que las prioridades en cada historia son muy distintas. Mientras que en la historia de Ira y Ruth, anteponen sacrificar sus vidas individuales por pasarla juntos, en la de Sophie y Luke los personajes son mas individualistas y no aceptan tan bien el tener que sacrificar su vida por la del otro. De tal forma que la película refleja perfectamente uno de los grandes problemas de las parejas en la actualidad. Miramos tanto por lo que queremos para nosotros mismos que renunciamos a compartir la vida con alguien que estaría dispuesto a pasar el resto la suya junto a nosotros. Y eso debería cambiar, porque renunciar a lo que siempre estuvimos buscando, es dejar pasar un tren que dicen que nunca volverá.

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